Surviving a Deceitful World

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La verdad y nada más que la verdad.

SIEMPRE ME ACORDARÉ DE LA IGLESIA  Adventista del Séptimo Día con mucho cariño. Ahí conocí algunas de las personas más atentas, amables y solidarias que jamás haya conocido, y continúo en mi aprecio por ellas. Nunca fui tratada mal, ni manipulada, ni atacada, como en algunos testimonios de ex-adventistas. Conozco a muchos adventistas que aman a Jesús y que sirven a Dios con todo su corazón. Pero me fui. Para hacer el cuento corto, cuando me puse a investigar algunas de las doctrinas “peculiares” de esta iglesia, no quise ser parte de una iglesia que me parecía estar en error. No quise comprometer lo que yo pensaba era la verdad. Y, ¿saben que pasó?

Me alejé de Dios… A una gran, gran distancia.

Empecé a culpar a Dios por hacer su voluntad “tan difícil de entender”.

Racionalizaba.

Pecaba.

Racionalizaba.

Llenaba mi mente de pensamientos y deseos del mundo. Alimentaba mi ego. Cultivaba mi orgullo. No perdonaba. Era una persona amargada.

Y, ¿saben lo que pasó?

Dios me rescató. ¡Me rescató a MÍ!

Todo empezó con un video cualquiera de YouTube, aunque no lo crean. Se trataba de un clip incoherente acerca del año 2012. A través de una serie de enlaces relacionados, llegué a buscar e investigar con más seriedad. Esto fue lo que descubrí: En todo mi tiempo de adventista del séptimo día, NUNCA había conocido a Jesucristo and nunca había comprendido las Buenas Nuevas del Evangelio. ¿No les parece trágico? Nunca supe que ser cristiano ¡se trataba de CRISTO!

Yo pensaba que ser “vuelto a nacer” era un tipo de iluminamiento intelectual de cómo el cristianismo (específicamente, el adventismo) era la religión correcta. Pensaba que ser salvo quería decir que uno iba a la iglesia en el día correcto. Pensaba que la oración era para pedir lo que uno quería o lo que uno pensaba que necesitaba.

Sí, ya sé que mucho o casi todo esto se debió a mi falta de madurez y pereza. No culpo a la iglesia adventista por eso. Pero me parece muy triste haber estado tan cerca a estar perdida. No sólo eso… es muy triste haber estado tan cerca de no conocer a Jesús. Hasta dan ganas de llorar. Jesús es absolutamente maravilloso y lo quiero alabar por siempre. ¡Toda la gloria sea a Él por siempre!

Algunas cosas que he aprendido este año desde haber vuelto a nacer:

  1. Seguir a Cristo no se trata de religión–de hecho, Jesús nos vino a enseñar a NO ser religiosos. La religión engendra las tradiciones de los hombres. Seguir a Cristo se trata de una RELACIÓN. Esto lo había escuchado antes, pero no me había dado cuenta de lo que quería decir. Ahora platico con Jesús todos los días, todo el día. Quiero estar con Él. Añoro estar con Él. No estoy diciendo–No vayan a la iglesia.  Estoy diciendo que hay que mantener el enfoque en la Persona correcta–no en programas, actividades y quehaceres religiosos.
  2. No podemos absolutamente nada solos. No podemos dejar de pecar solos. No podemos siquiera decidir tener más compasión y ser más generosos solos. Necesitamos ceder control a Cristo Jesús, y necesitamos crucificar la carne. “Resiste al diablo y huirá de ti,” dice en la epístola de Santiago. Cuando permitimos a Cristo morar en nosotros, podemos confiar en que Él nos convertirá en una nueva creación. Sólo entonces podremos caminar en santidad.
  3. Satanás está constantemente intentando distraernos. Ya sea por medio de la “programación” de la televisión (por favor toma un momento para pensar por qué se le dirá así), las satisfacciones materiales, la investigacion sobre el Nuevo Orden Mundial or los Iluminati, los patriotas, agendas políticas, o demasiadas cosas que hacer… él está constantemente tratando de separarnos de Jesús. No se lo permitas. Él está ya vencido. Nuestra batalla es espiritual–mantente alerta en todo momento. No hay que perder el enfoque en Cristo, y no te alteres por cosas que en realidad no importan. Recuerda: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”… y no tiene ningún sentido.
  4. ¡¡¡Hay PODER en la Palabra de Dios!!! Ésta es nuestra ARMA. Absolutamente, positivamente y sin error, te digo que DEBEMOS memorizar versos de las Escrituras. El Espíritu Santo nos ayudará a guardarlas en nuestro corazón. Cuando el enemigo esté intentando desanimarte, tentarte, o simplemente mentirte, con esto es con lo que nos defendemos. No puedo hacer suficiente incapié sobre este punto.

Jesús es el SEÑOR. Él tomo el castigo por tus pecados y los mios. Murió en sacrificio, cual único y perfecto cordero santo. No tenía por qué.

¡Pero RESUCITÓ! ¡Victorioso sobre la muerte! Por ti y por mí. Y él te ama tanto que tus pecados–absolutamente TODOS–serán perdonados si se lo pides.  “Ve y no peques más,” nos dice. Somos hechos una nueva creación. No es metáfora. No es poesía de inspiración. Es absolutamente real.

El Espíritu Santo una vez me dijo–Tus pecados quedan lavados.  ¡Cuán grande gozo! ¡Cuánto Le amo!

No se trata de sentimentalismo. No se trata de sentirse culpable. No se trata de ser ingenuo. Cristo Jesús es la única realidad. Todo lo demás es una mentira. No es un simple sentimiento.

Quiero seguir aprendiendo. Quiero conocer más a Jesús. Quiero servirle, y continuar a buscar Su voluntad.

Si Él no es el Señor de tu vida, quiero decirte que Él te ama más que a nada. Habla con Él. Pídele que more en tu corazón y que te llene de su santa presencia. Pídele que te muestre la Verdad y que perdone tus pecados. Lee Sus palabras y hazlas.

Puedes hacer esto ahora ya, no importa de qué religion seas.

Y si eres adventista del séptimo día o eres de cualquier denominación cristiana, asegurate de que no eres el tipo de “cristiana” que yo era. Examina tu corazón y ve si Cristo Jesús te conoce. ¿O es que acaso te dira en aquel día–Nunca te conocí?

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